CRÓNICA
DESENFADADA
DE UN DELEGADO EN AUSTRALIA
La Diócesis de Getafe ha estado representada en la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney (Australia) por su Obispo, el Auxiliar, el Delegado de Juventud, otros 9 jóvenes que fueron con la Delegación, un matrimonio joven de Villafranca que está haciendo un máster en Melbourne, y otros noventa peregrinos que acudieron con las Comunidades del Camino Neocatecumenal.
Una vez más, el Señor nos ha mimado por todo lo alto a los jóvenes que hemos ido con la Delegación. Nos bañamos en el Antártico a 5ºC, casi volamos con la ventisca sobre el acantilado de la Road Great Ocean con olas de 20m, participamos como hinchas -aún no sabemos muy bien de qué equipo- en un gran partido de fútbol-australiano, tocamos los canguros y koalas en The Blue Montains y, tras casi 900 km de eucaliptos, disfrutamos del simulacro de incendios en el St. Patrick’s College como si estuviésemos en una película de Hollywood…. Son detalles de Dios con sus jóvenes que se desplazan a 20.000 km de distancia durante 3 días de viaje por 5 aeropuertos, aunque no pasen de lo anecdótico y de saturar de muchas cámaras de fotos.
Cierto. Pero la Peregrinación tuvo un segundo nivel, el del encuentro con la Iglesia que, como estructura sensible y visible que es, nos transmitió de muchos modos la gracia invisible. Será dífícil olvidar la música, los juegos de luces, las banderas y los 40000 jóvenes del gran Estadio de Melbourne, ante una homilía de su Arzobispo tan breve como impactante, la llegada por la Bahía del Papa que los getafenses pudimos ver a 306m por los telescopios de la “Sydney Tower”, los 300.000 jóvenes del Hipódromo de Randwick en Sydney, el entusiasmo de un Primer Ministro, cuyos ojos, como diría San Lucas, “en el colmo del asombro nunca habían visto otra coda igual”, la acogida del pueblo australiano, la ciudad volcada por nosotros y la ubicación de tantos lugares de culto en los edificios públicos de un Estado aconfesional…
Pero no sólo hay apuntes para la gran Historia. Para la “intrahistoria” –que diría Unamuno-, queda aquel matrimonio que acompañó y pagó el taxi al que suscribe cuando les preguntó cómo se llegaba a cierto sitio, el conductor anglicano de bus público que se saltaba la parada oficial para bajar al grupo español en la misma puerta de su alojamiento, el testimonio de los católicos serbios, bosnios y croatas alojados en la misma parroquia, o la cálida revisión que el grupo de Getafe tuvo en el salón del Radisson con D. Joaquín y D. Rafael.
En nuestros oídos queda el silencio de un cuarto de millón de jóvenes ante un Papa arrodillado ante la Custodia, sus palabras sobre el Espíritu Santo, la ternura con la oveja perdida del Cardenal Pell -sostenida desde un perfecto inglés y sus 2m de altura-, la pedagogía y canciones que en su catequesis nos ofreció el Cardenal Madariaga de Honduras, la claridad de Monseñor Munilla y las brillantes lecciones de Historia de España en sus homilías del Cardenal Rouco, Eminencia, por cierto, cuyo coche pinchó en la autovía de Canberra, pero cuyo corazón de pastor se desbordó cada vez que nos visitaba por la noche en los colegíos donde dormíamos.
De Australia venimos con profundos lazos de comunión con los jóvenes de Madrid y los cosufragáneos de Alcalá y las gargantas excitadas de alegría ante la sonrisa del Papa cuando proclamó “Madrid 2011 Sede de la próxima Jornada”. ¡Habría que haber visto por la noche a estos jóvenes en la sala de internet del College, viéndose, aún vestidos con las sudaderas rojas estampadas en canguro y oso sin madroño, en las portadas de la Prensa de todo el mundo…!
Y comunión con nuestra Diócesis. A la Misa del Papa en Sydney (12 a.m) nos llegaban los smss de nuestra Subdelegada desde el Acto simultáneo de la Almudena (4 a.m) y de los seminaristas de misión en Honduras (6.30 p.m)
¡Así es la Iglesia, de sencilla y delicada! Y Dios, transformando jóvenes.
Esto, en las antípodas.
Y Cristo, en el centro.
Gonzalo Pérez-Boccherini Stampa
Delegado Diocesano de Juventud |