Cada momento de esta Jornada me ha hecho viajar a otras Jornadas y lo que para mí supusieron. Al finalizar el viaje, los testimonios de los más jóvenes, me han recordado esos primeros pasos en la Fe que todos hemos dado y de los que la experiencia nos ha enseñado -a veces con amigos que se quedan en el camino de la Fe-, que sólo integrando esta nueva vida que hemos vivido y esos propósitos en nuestra vida, con lo que conlleve, nos mantenemos cerca de Él. El secreto está en que Cristo me ama, quiere que viva Feliz, y esto lo vivo con la oración, la vida en comunidad y los sacramentos.
De las primeras Jornadas Mundiales tengo un vago recuerdo, de algunas sólo el poso de lo bien que lo pasé, momentos muy felices. De las últimas, las palabras más profundas de Juan Pablo II y Benedicto XVI.
En Sydney no estaba muy predispuesta a dejarme sorprender Iba como nos pasa a veces a todos ¡supongo!, con “mis cosas” y un “ya sé de que va esto”, “Señor, a ver si me solucionas esto y lo otro, me aclaras aquello, te pido esto, también te doy gracias por esto y lo otro” No sé si os habrá pasado alguna vez… (espero no ser la única rara.. que le pasan estas cosas)… con un guión “algo flexible” pero al fin y al cabo guión…
Os diré que respecto a mis planteamientos, he vuelto sin respuestas y tal vez, con más cosas que no entiendo… pero habiendo ganado en Confianza en ese Plan que el Señor tiene trazado para cada uno “Sueño de Dios” (En palabras del Papa)
Repetiré el resumen que les hice al Obispo de Getafe y su Auxiliar en la reunión de grupo que tuvimos en su hotel de Sydney: He entendido que el Espíritu Santo es el Amor. También yo he oído esto muchas veces, pero hasta la Vigilia que tuvimos con el Papa no lo he comprendido o experimentado. El Espíritu no es una cosa, ¡es en sí mismo, aquello que es capaz de unir a la humanidad, seamos del país que seamos!. Es la fuerza capaz de hacernos mejores, sacar lo mejor de nosotros mismos, busca el plan de Dios en nuestras vidas… no sé expresarme mejor… rezaré para que cuando leáis esto no me queráis internar… bueno leerlo de los textos del Papa… que Pedro es Pedro…). ¡Qué diferente sería nuestra vida, si cada día nos centráramos en amar y dejarnos amar, pues cuesta más de lo que parece! Aquí os diré, que intentar vivirlo cuesta, hoy he vuelto a la oficina y está siendo MUY DURA… Estoy deseando que dé la hora de salir e irme a misa (actitud un poco egoísta por mi parte, lo sé) hay que darse… voy mejorando, le cuento a todo el que puedo mi viaje (alguno de mis compañeros me pregunta con “rin tintín” por el Papa) y he pensado que qué bien que exista el “rin tintín” sino nunca les hubiera contado nada… (de todo se sirve Dios…)
Resumiendo… cada día más, le doy gracias a Dios por el Don de la Fe, le pido que la aumente en mí… que me enseñe a fiarme siempre de Él y aunque vaya por la vida siendo el desastre que soy… no dude nunca de su Amor… y la fuerza del gran desconocido que es el Espíritu Santo. Como he experimentado, hay más gracia en dar que en recibir Le pido vivir sirviendo: “HEMOS RECIBIDO LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO…” ¡Qué se nos note! ¡Somos la Luz del Mundo! Mas si la Luz no ilumina… ¡nadie puede ver! Ahí lo dejo…
El Espíritu Santo del que se nos habló en la Vigilia es la corriente de Amor que pasa de los unos a los otros. Sin Él nada podría haber sido igual.
Australia esperaba que fuera más espectacular, pero es bonita, es una Galicia a lo grande… La Bahía de Sydney, con el impresionante Palacio de la Ópera (donde había Exposición del Santísimo), el Puente Sydney Harbour, las callejuelas, esto unido a una alegría especial flotando en la ciudad. La gente de la ciudad lo decía -esta parte hay que vivirla, no se puede contar-, ¡veréis en Madrid 2011! Australia tiene parajes naturales muy bonitos, además de koalas, canguros, aborígenes… ¡que también vimos!.
Ojalá todos puedan leer textos “impresionantes” del Papa en aquellos días, cerca de un Sagrario, con mi conclusión de que el Espíritu Santo el Amor que hay en el mundo,
Hemos sido partícipes de grandes Gracias para la Iglesia y para el mundo. Poder vivir una Jornada Mundial de la Juventud -da igual si se ha estado físicamente en Australia o no-, enseña que somos afortunados de pertenecer a la Iglesia y poder vivir esta Comunión. El Espíritu Santo es capaz de viajar a través de continentes y miles de kilómetros. ¡Qué se nos note esta efusión!
Testimonio de Mar Díaz
Parroquia del Cristo de la Misericordia de Boadilla del Monte
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